Tezcatara, lo que alimenta el fuego, coloca sus dones en tres grupos cuidadosamente preparados. Cada encuentro ofrece una reliquia de cada grupo, desde dulces reconfortantes hasta extraños recuerdos y valiosas curiosidades.
Diálogo (25)
"Hola de nuevo, cariño. Deja que queme tus defectos."
"¡Pasa, cielo! ¿Qué puede hacer Tezcatara por ti hoy?"
"Ah, ¿no has venido a molestarme? Qué constructito más inusual..."
"¿Cómo de ridículo sería que uno de los suyos lo hiciera pedazos?"
"¿Seguro que quieres que te arregle?"
"Bueno, si estás seguro..."
"¡Adoro tu espíritu ardiente! ¡Pasa, pasa!"
"¡Qué chico más fornido! Anda ven, come algo. ¡No se puede matar nada con el estómago vacío!"
"Ohh, ¿el Arquitecto aún vive? Mátalo cuanto antes, ¿vale? ¡Te estaré esperando aquí mismo!"
"¿Qué hace un esqueleto en este lugar?"
"¡Maravilloso!"
"¡Pasa, pasa! Haré que tu fuego arda con más intensidad."
"Esas llamas que te rodean me recuerdan a algo prohibido."
"Sé quién escribió ese libro."
"¡Vaya, qué visitante tan exótico! ¿Quién eres, cielo?"
"Oh, qué modales los míos... Tezcatara suelta una carcajada."
"Ah, ¿tú y tus amigos estáis de vuelta? ¡Os he preparado unas cositas!"
"¡Bienvenido, chico de la realeza! Parece que te va genial por ahí fuera."
"Todos tenemos que aprender de nuestros errores."
"Acércate más, Silenciosa. No veo muy bien..."
"Puedes confiar en mí."
"Uf, qué enfermedad más fea tienes. Deja que me encargue de ella."
"He conocido a tus hermanas, ¿lo sabías? Qué chicas más majas."
"Ay, no... No os habréis peleado, ¿verdad?"
"¡Oh, tengo visita! ¡Pasa, cielo! ¿Qué puede hacer Tezcatara por ti?"
Pool 1
Pool 2
Pool 3